• Ana Fernández

Laura Soler Azorín:«La política es un altavoz de la discapacidad que potencia nuestras capacidades»

Actualizado: jun 29

Primera regidora con discapacidad en el Ayuntamiento de Alicante (2007-2011), y actualmente la primera diputada en silla de ruedas en Las Cortes Valencianas


Ana Fernández. València


Laura Soler es Doctora de Filología Hispánica por la Universidad de Alicante. En su trabajo como regidora del Ayuntamiento de Alicante, entre 2007 y 2011, fue proclamada la primera persona con discapacidad en esta institución. Su discapacidad física surge debido a la parálisis cerebral infantil que padece desde el nacimiento y que afecta a la motricidad de uno de sus brazos y ambas piernas. 
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Desde 2011 hasta la actualidad, desarrolla su labor como vicepresidenta de la Comisión de Industria y Comercio, Turismo y Nuevas Tecnologías, y  como parte de la Comisión de Política Social y Empleo del grupo socialista PSPV de las Cortes Valencianas. Se le considera la primera persona en silla de ruedas en Las Cortes, quien además consiguió inaugurar la primera tribuna adaptada en este mismo lugar en 2019. 
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Durante su trayectoria ha trabajado en diferentes proyectos sobre accesibilidad a nivel nacional, como la creación del Campus Accesible Igualitario de la Universidad de Alicante, y otros internacionales de la misma temática. También ofrece apoyo sobre los derechos de otros colectivos en desigualdad.
Fuente: Laura Soler

¿Cuál ha sido tu trayectoria personal hasta la actualidad?

He tenido la suerte de tener unos padres con formación que siempre me han apoyado y han invertido mucho dinero en psicólogos, fisioterapeutas, etc. ,para que pudiera desarrollarme. Otra gran suerte de mi vida ha sido poder desarrollar la capacidad del habla, a pesar de tener parálisis cerebral infantil, lo que me ha permitido hacer muchas cosas que gente de mi colectivo no ha podido hacer nunca.

¿Qué se siente al ser la primera diputada en silla de ruedas en una institución tan relevante como son Las Cortes Valencianas y la primera persona con discapacidad en el Ayuntamiento de Alicante?

Para mi es un honor el tener esa oportunidad, porque supone ir rompiendo techos de cristal y abriendo caminos. Yo ya llevo 22 años luchando por el mundo de la discapacidad desde el activismo, el asociativismo y los diferentes trabajos que he hecho. Pero, al final es la política la que posibilita que llegue a más gente y demostrar que somos personas preparadas. Yo vivo la política como un altavoz que hace que nuestras discapacidades potencien nuestras capacidades, pues nos permite luchar por todas las personas vulnerables.

«Nuestras discapacidades son las que potencian nuestras capacidades»

¿Consideras que tu posición puede ayudar a que otras personas con discapacidad alcen su voz?

Por supuesto. En este momento, el parlamento valenciano es el organismo que cuenta con más personas con discapacidad, en concreto somos 4. Esto refleja que la situación se va normalizando y el hecho de pode estar en la instituciones supone un salto muy importante para nosotros.

¿Dónde crees que se debe incidir más en cuanto a la inclusión de estos colectivos?

Creo que en todo. Lo importante de la discapacidad es trabajarla de forma transversal y como un ámbito más, desde la perspectiva del turismo, el transporte, los servicios sociales, etc.


Aunque algo igual de importante es trabajar desde la pedagogía y que alguien como yo este al servicio de los ciudadanos. Estamos aquí para mejorar la sociedad y pienso que por mis conocimientos puedo lograrlo. Aún existen muchas barreras sociales que creemos haber superado, pero todavía están ahí.

En 2019 estrenaste una nueva tribuna adaptada en Las Cortes, ¿cómo surgió esta iniciativa y cuáles fueron tus sentimientos en ese momento?

Esta fue mi reivindicación durante la campaña y parte del compromiso del Gobierno. Fue muy emocionante ver a todo el hemiciclo de pie aplaudiendo, fueran del partido que fueran. Yo en ese momento lloré, porque fue como sentir que todo el recorrido hasta ahora había servido de verdad, que vas dejando huella y que el día en que yo me vaya esto quedará para siempre.

¿Qué ha supuesto la creación de este nuevo espacio en la Cámara para las futuras generaciones?

La tribuna es accesible en todos los sentidos, pues han incorporado una plataforma que puedo mover con normalidad desde mi silla. Sencillamente, yo he tenido el honor de ser la primera, pero es algo que ya está hecho para el futuro. Ya no se tendrán que hacer modificaciones de ningún tipo, lo que ayudará a que otras personas en silla de ruedas tengan unas condiciones oportunas para trabajar.


Como hemos comentado, a pesar de la Ley de Accesibilidad Universal, las personas con discapacidad siguen encontrando barreras en su día a día. Igualmente, la sociedad ha avanzado y aunque todavía existan estos obstáculos, ¿has apreciado una evolución desde que eras más joven?

Claro. Desde que nací hasta ahora ha habido una evolución tremenda. Cuando iba a la universidad hicimos el primer Congreso de Personas con Discapacidad, ya que hasta el momento no había ninguno en España. Con ello queríamos reconocer los derechos estudiantiles de estas personas, algo que en la actualidad ya está recogido en un reglamento oficial. Es cierto que siempre van ha haber cosas que mejorar, cada caso es único y los recursos nunca serán suficientes. Se ha avanzado mucho dándonos más visibilización y haciéndonos más partícipes en la sociedad, pero cuanto más participamos, más carencias vemos que debemos superar.


«Cuanto más participamos, más carencias vemos que debemos superar»

¿Qué problemas y obstáculos destacarías?

Creo que se ha de incidir más en el ámbito laboral. Después de haberse formado, muchas personas se encuentran con las puertas cerradas en el entorno laboral, por lo que no tienen capacidad para desarrollar su vida y se estancan. Las personas con discapacidad no queremos vivir de pensiones, sino que queremos aportar a la sociedad y para ello necesitamos que nos den oportunidades laborales. Debemos ser iguales en derechos y deberes, pues no todos tienen la misma suerte que yo y para eso tengo que ser su voz.

«Las personas con discapacidad queremos aportar a la sociedad y necesitamos que nos den oportunidades»

¿Crees que la sociedad tienen visibilizada la cuestión de que haya una persona con movilidad reducida en altos cargos o te han puesto algún impedimento a lo largo de tu carrera profesional?

La mayoría de personas con discapacidad que tienen una formación profesional, son las que encuentran más dificultades a la hora de trabajar. El sentido de esto es que muchas empresas tienen que cumplir ciertos espacios dedicados a personas con discapacidad y prefieren optar por puestos sencillos de adaptar. Creo que es algo que no nos merecemos, pues tenemos que fomentar todo lo que hemos estudiado y para lo que nos hemos formado.

¿Tienes algunos objetivos por cumplir de cara al futuro?

Son muchos. Por ejemplo, ahora he podido presentar una ley para modernizar el servicio de teleasistencia, de forma que no solo se utilice desde casa. Es un proyecto que yo presenté hace poco y del que me siento muy orgullosa. De aquí nada también presentaré un Protocolo de Emergencia para las personas vulnerables, el cual se trata de un censo que recoge sus datos, realiza un seguimiento y ofrece el apoyo necesario para cada situación.

¿Que diferenciación han aportado tus proyectos de accesibilidad a los que ya existían antes de tú llegada?

Gracias a mi carácter, noto ese punto de cercanía de los colectivos hacia mi. Mi nivel de empatía va más allá de la propia discapacidad, pues también me dirijo a cualquier persona perteneciente a una minoría social. Deben sentir que somos un Gobierno que no deja atrás a nadie y que estamos aquí para trabajar por y para ellos.

«Mi nivel de empatía va más allá de la propia discapacidad»

¿Dirías que la política es inclusiva con el apoyo a las personas con discapacidad?

Me gusta citar una frase del escritor uruguayo Eduardo Galeano, quien decía: «¿Dónde está la utopía? Me acerco dos pasos y la utopía se aleja dos pasos mas allá. Me acerco dos pasos y la utopía aún se aleja más. Entonces, ¿para qué sirve? Pues la utopía sirve para eso, para caminar». Esto es así, queda mucho trabajo por hacer y seguramente vengan nuevos retos, porque la sociedad va evolucionando. Pero si en el camino vamos mejorando lo que se va encontrando, avanzaremos mucho más.

¿Cómo ha afectado la pandemia a los colectivos con discapacidad?

Toda la sociedad se ha sentido vulnerable y los que ya lo éramos, ahora mucho más. Pero, a pesar del desastre económico y social, si algo ha tenido «bueno» es que ha sacado a la luz nuestras dificultades. Ser lo que soy y trabajar en ello, así como tener la confianza del presidente Ximo Puig, da la oportunidad de poder dar voz para que la gente normalice estas situaciones. Me he enriquecido mucho en estos años, pues tengo varios amigos con discapacidad aquí y en otras partes del mundo, siempre construyendo y trabajando por esta causa.

En definitiva, ¿qué le dirías a toda la ciudadanía sobre la participación e inclusión de las personas con discapacidad en los ámbitos sociales?

Que debemos seguir trabajando para que nos conozcan y sepan que podemos hacer lo mismo que otros , pero con los apoyos necesarios. Me acuerdo que en el año 90 fui a la ciudad de Vancouver, en Canadá, y descubrí un lugar sin barreras, totalmente accesible. Ahí me di cuenta que el problema no es mi discapacidad, sino que es la sociedad la que me hace discapacitada cuando me pone barreras y no deja que con mi silla pueda hacer lo mismo que otros con sus piernas.


Me gusta decirle a la gente que pueden soñar lo que quieran, pero deben trabajar duro, por muy difícil que sea. Aquí estamos para eso, sobre todo en política, donde trabajamos por y para hacer una sociedad un poquito mejor.

«El problema no es mi discapacidad, sino la sociedad que me hace discapacitada cuando me pone barreras»

¿Te gustaría añadir algún mensaje a esta entrevista?

Para mí la discapacidad es un regalo, porque es la que ha forjado mi forma de ser y me encanta la vida que he generado con ello. Como dicen las abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina, «la única lucha que se pierde es la que se abandona», y como no vamos a abandonar, pues aquí seguiremos haciendo camino.



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